Te beso el cuello provocando esas cosquillas inocentes que bien sabes que abandonarán la inocencia para volverse apasionadas; tu risa, la melodía que más me gusta escuchar que ni con la mejor orquesta se podría representar, y es que me vuelvo loca con todas tus des-entonaciones al reír.
Me intoxicas con tus besos, la sangre por nuestro cuerpo quiere hacer intercambio de piel, me hablas rozando mis labios al movimiento de los tuyos, no te dejo hablar al besarte más. Me miras con esa profundidad en los ojos, esa en la que me gusta nadar. Esa en la que se te nota todo el amor.
Cuando creo comprender todo de ti, siempre tienes algo más por enseñarme y yo tampoco permito que me entiendas por completo.
Pero así funcionamos.
Yo misterio y tú detective.
Y nunca nos dejamos de descubrir…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario